Mientras la cuarta Conferencia Internacional de Solidaridad con los Refugiados y Migrantes Venezolanos, organizada conjuntamente por el gobierno de Canadá y la Unión Europea, finalizó el 17 de marzo, hacemos un llamado a la comunidad internacional a abrir los ojos ante la dramática realidad de la situación de las personas exiliadas venezolanas en las Américas y actuar en consecuencia.
Los países donantes y la Comisión Europea han renovado sus promesas financieras para responder a la crisis venezolana y a sus consecuencias en la vida de millones de personas, pero estas no serán suficientes para hacer frente a las numerosas dificultades que enfrentan las personas migrantes y refugiadas originarias de Venezuela.
La disminución de los fondos disponibles y el déficit de financiamiento persistente en los últimos años plantean preguntas sobre el grado en que los países donantes han cumplido con los compromisos financieros adquiridos en conferencias anteriores.
La situación de las personas refugiadas y migrantes originarias de Venezuela sigue empeorando, y sin embargo esta crisis parece haber perdido la atención de los medios y de los donantes occidentales. El Plan Regional de Ayuda a Refugiados y Migrantes estima que se necesitan 8,5 millones de dólares para responder a las necesidades básicas de salud entre 2023 y 2024. Estas estimaciones no incluyen las necesidades de las personas migrantes y refugiadas originarias de Venezuela en América Central.

La vulnerabilidad persistente y la falta de protección de las personas refugiadas y migrantes venezolanas en la región han provocado un aumento de la explotación, incluyendo el trabajo forzado y la trata con fines sexuales. Las personas migrantes y refugiadas venezolanas también son víctimas de estigmatización y discriminación en la región.
Además, la crisis ha superado la capacidad de los países vecinos para brindar ayuda y apoyo, con un número creciente de personas exiliadas bloqueadas en el «Tapón del Darién» en Panamá, así como en América Central y del Norte, en ruta hacia América del Norte a través de México.
Para garantizar la inclusión y el acceso a la atención de salud para las personas migrantes, hacemos un llamado a una mayor inversión pública en los sistemas de salud y a reformas para garantizar el derecho a la salud para todas y todos en los países de acogida, así como a apoyar a las organizaciones de la sociedad civil que trabajan sobre el terreno. Finalmente, recomendamos mejorar el acceso a vías legales y de asilo para las personas migrantes venezolanas, especialmente en América del Norte.
Médicos del Mundo recomienda también la implementación de mecanismos que permitan evaluar mejor las necesidades de las poblaciones migrantes y hacer seguimiento de sus desplazamientos a lo largo de su trayecto migratorio, ofreciendo garantías para preservar la confidencialidad de su información personal, así como el desarrollo de mecanismos de coordinación transfronterizos para mejorar el acceso a la atención sanitaria y prevenir la violencia contra las personas migrantes originarias de Venezuela. Por último, solicitamos la creación urgente de protocolos comunes para las
víctimas de violencia, incluyendo la violencia sexual, que aborden
la provisión de atención médica, el apoyo psicosocial y el
empoderamiento económico.

La Conferencia Regional que será organizada por México y Colombia debe asegurar que la implementación de estas soluciones a los problemas que enfrentan las personas migrantes venezolanas y sus comunidades de acogida sea su prioridad.
Médicos del Mundo considera que solo una acción concertada y sostenida permitirá responder a las necesidades y desafíos que enfrentan las personas refugiadas y migrantes venezolanas, y defender la dignidad y los derechos de las personas afectadas por esta crisis.
Médicos del Mundo responde, en coordinación con sus socios, a las necesidades de las personas migrantes y refugiadas originarias de Venezuela a lo largo de las rutas migratorias latinoamericanas, desde Colombia hasta América Central y del Norte.