Desde hace más de 13 años, Siria está sumida en un conflicto prolongado, agravado por epidemias y catástrofes naturales como terremotos, lo que ha amplificado considerablemente las necesidades humanitarias. Actualmente, 16,7 millones de personas dependen de la ayuda humanitaria, entre ellas 7,2 millones de personas desplazadas internamente. A pesar de las necesidades urgentes, los fondos siguen siendo insuficientes, lo que intensifica la crisis. Además, aún no se ha establecido una solución permanente para el acceso humanitario transfronterizo de la ONU en el noroeste de Siria, lo que dificulta aún más la entrega de ayuda a las poblaciones vulnerables. Ante estos desafíos, es urgente que los donantes reevalúen su enfoque y asignen fondos acordes con la magnitud y la complejidad de la crisis.
Es hora de priorizar las actividades humanitarias sostenibles, en especial los esfuerzos de reconstrucción y recuperación temprana, que van más allá de la asistencia inmediata y sientan las bases para una resiliencia a largo plazo y un sistema de salud sostenible.
Las iniciativas de recuperación temprana ofrecen soluciones duraderas que alivian la presión sobre la ayuda de emergencia y reducen la dependencia de la asistencia humanitaria.
En lugar de responder únicamente a las necesidades médicas inmediatas con soluciones a corto plazo, los esfuerzos de recuperación temprana priorizan la reparación y rehabilitación de las instalaciones médicas. Esto ayuda a las comunidades a acceder más fácilmente a los cuidados de salud, haciéndolas menos vulnerables a las epidemias y a las emergencias sanitarias. Se trata de un enfoque más sostenible y rentable a largo plazo, sin necesidad de nuevos proyectos de construcción costosos.
Otro desafío importante al que se enfrenta el sistema de salud sirio es la escasez de personal médico cualificado debido a la insuficiente formación de los agentes de salud acreditados y los bajos salarios, lo que dificulta atraer talento externo y retener al personal de salud actual que trabaja en condiciones difíciles constantes. Las intervenciones humanitarias suelen ofrecer soluciones a corto plazo que no son sostenibles, lo que requiere esfuerzos repetidos y costos adicionales. Es imperativo invertir en programas de formación para el fortalecimiento de capacidades a largo plazo con el fin de remediar eficazmente esta escasez.
A pesar de los desafíos políticos de los donantes, los enfoques de recuperación temprana son esenciales para garantizar la sostenibilidad y la eficacia de las intervenciones a lo largo del tiempo y aportar mayores beneficios al priorizar la resiliencia.
Ante estas exigencias, Médicos del Mundo hace un llamado a los donantes para que reorienten sus estrategias e inviertan en programas de recuperación temprana, y apoyen enfoques plurianuales y multisectoriales, con opciones de financiamiento adaptables en la medida de lo posible. Esto desempeña un papel central para responder a las necesidades cambiantes de la población y garantizar la sostenibilidad.
Médicos del Mundo alienta a los donantes a invertir en programas de fortalecimiento de capacidades no solo para los agentes de salud, sino también para los demás actores responsables de la gestión del sistema de salud en Siria. Esto incluye la acreditación de los centros de cualificación del personal de salud y de las universidades en las diferentes regiones del país. Tales iniciativas son cruciales para desarrollar una fuerza laboral y una infraestructura de salud sostenibles en Siria.
Médicos del Mundo insta a todos los actores humanitarios, las ONG, la ONU y los donantes a apoyar la implementación de una estrategia integral de recuperación temprana para Siria, recordando que un sistema de salud sostenible es vital para la vida, los derechos y la dignidad de las poblaciones civiles, y debe distinguirse de las consideraciones políticas.