La oficina había sido claramente identificada y registrada ante las autoridades militares israelíes. Al ser ese día feriado por la celebración del Aïd, ningún miembro del personal de la organización se encontraba dentro del edificio en el momento del ataque, y todo el equipo de Médicos del Mundo está a salvo.
No obstante, los primeros informes indican que al menos ocho personas murieron a causa del bombardeo. Todas se encontraban en el último piso del edificio, que fue alcanzado directamente por el proyectil.
Médicos del Mundo ya había informado al ejército israelí de la presencia de su oficina en este edificio, que está oficialmente declarado como «desconflictivizado», es decir, protegido de los ataques militares israelíes en virtud de acuerdos de coordinación humanitaria. Sin embargo, como ocurrió en ataques israelíes anteriores, el equipo no recibió ninguna advertencia previa que hubiera permitido evacuar el edificio o tomar medidas de protección para los posibles ocupantes.
Tras el ataque, la Oficina de Coordinación y Enlace (CLA), responsable de la autorización y coordinación de los movimientos del personal humanitario en la Franja de Gaza, no proporcionó ninguna explicación, a pesar de haber sido contactada por Médicos del Mundo.
El edificio está ubicado en Deir El Balah, una zona que alberga numerosas oficinas de ONG y que hasta ahora había permanecido relativamente a salvo de los bombardeos y las zonas de destrucción en Gaza. Esta área también acoge a poblaciones desplazadas internamente del norte de la Franja de Gaza y de la región de Khan Younès, lo que subraya la necesidad humanitaria de contar con una oficina de Médicos del Mundo en este lugar.
Este ataque constituye una grave violación del derecho internacional humanitario, que protege tanto a la población civil como a las organizaciones humanitarias que operan en zonas de conflicto.