Lo que vemos en Gaza no es solo una catástrofe humanitaria sin precedentes, sino también lo que la Comisión de Investigación de la ONU ha calificado ya como genocidio.
Con esta conclusión, la Comisión se suma a un número creciente de organizaciones de defensa de los derechos humanos y de líderes de todo el mundo, incluido Israel.
La inhumanidad de la situación en Gaza es impensable. Como responsables humanitarios, hemos sido testigos directos de las muertes y el sufrimiento terrible del pueblo de Gaza. Nuestras advertencias han sido ignoradas y miles de vidas adicionales siguen en peligro.
Hoy, mientras el gobierno israelí ha ordenado el desplazamiento masivo de la población de la ciudad de Gaza –que alberga a cerca de un millón de personas–, nos encontramos al borde de un período aún más mortífero en la historia de Gaza si no se toma ninguna medida. Gaza ha sido deliberadamente convertida en un lugar inhabitable. Alrededor de 65 000 palestinos han sido asesinados, entre ellos más de 20 000 niños. Miles más están desaparecidos, sepultados bajo los escombros que han reemplazado a las calles antes animadas de Gaza.
Nueve de cada diez personas entre los 2,1 millones de habitantes de Gaza han sido desplazadas por la fuerza –la mayoría en varias ocasiones– hacia zonas cada vez más reducidas e incapaces de sostener la vida humana.
Más de medio millón de personas se encuentran en situación de hambruna. Esta ha sido declarada y continúa extendiéndose. El impacto acumulativo del hambre y la privación física provoca muertes cada día.
En toda Gaza, ciudades enteras han sido arrasadas, al igual que infraestructuras vitales, como hospitales y plantas de tratamiento de agua. Las tierras agrícolas han sido sistemáticamente destruidas.
Si los hechos y las cifras no bastan, contamos con relatos abrumadores, cada vez más aterradores. Desde que el ejército israelí reforzó su asedio hace seis meses, bloqueando alimentos, combustible y medicamentos, hemos visto a niños y familias consumirse de hambre mientras la hambruna se instalaba. Nuestros propios colegas se han visto afectados.
Muchos de nosotros hemos estado en Gaza. Hemos conocido a innumerables palestinos que han perdido extremidades a causa de los bombardeos israelíes. Hemos visto a niños tan traumatizados por los ataques aéreos diarios que ya no pueden dormir. Algunos no pueden hablar. Otros nos han dicho que prefieren morir para reunirse con sus padres en el paraíso.
Hemos conocido a familias que comen alimento para animales para sobrevivir y hierven hojas como comida para sus hijos.
Y, sin embargo, los líderes mundiales no reaccionan. Los hechos son ignorados. Los testimonios son desestimados. Y nuevas vidas se pierden como consecuencia directa.
Nuestras organizaciones, junto con la sociedad civil palestina, la ONU y las organizaciones israelíes de defensa de los derechos humanos, no podemos hacerlo todo. Hemos intentado incansablemente defender los derechos del pueblo de Gaza y mantener la ayuda humanitaria, pero se nos obstaculiza en cada paso.
Se nos niega el acceso, y la militarización del sistema de ayuda ha resultado letal. Miles de personas han sido blanco de ataques mientras intentaban llegar a los pocos lugares donde se distribuye comida bajo protección armada.
Los gobiernos deben actuar para evitar el aniquilamiento de la vida en la Franja de Gaza y poner fin a la violencia y la ocupación. Todas las partes deben renunciar a la violencia contra la población civil, respetar el derecho internacional humanitario y buscar la paz.
Los Estados deben utilizar todos los medios políticos, económicos y jurídicos a su disposición para intervenir. La retórica y las medias tintas no son suficientes. Este momento exige una acción decisiva.
La ONU ha establecido el derecho internacional como piedra angular de la paz y la seguridad mundiales. Si los Estados miembros siguen tratando estas obligaciones jurídicas como opcionales, no solo son cómplices, sino que están sentando un peligroso precedente para el futuro.
La Historia recordará este momento como una prueba para la humanidad. Y estamos fallando. Estamos fallando al pueblo de Gaza, a los rehenes y a nuestro deber moral común».
Firmantes
- Arthur Larok, Secretario General de ActionAid International
- Othman Moqbel, Director General (CEO) de Action For Humanity
- Joyce Ajlouny, Secretaria General del American Friends Service Committee
- Sean Carroll, Presidente-Director General (PDG) de Anera
- Reintje Van Haeringen, Directora Ejecutiva de CARE International
- Jonas Nøddekær, Secretario General de DanChurchAid
- Charlotte Slente, Secretaria General del Consejo Danés para los Refugiados (Danish Refugee Council)
- Manuel Patrouillard, Director General de Humanity & Inclusion – Handicap International
- Jamie Munn, Director Ejecutivo del Consejo Internacional de Agencias Voluntarias (ICVA)
- Waseem Ahmad, Director General (CEO) de Islamic Relief Worldwide
- Joseph Belliveau, Director Ejecutivo de MedGlobal
- Joel Weiler, Director Ejecutivo de Médicos del Mundo Francia
- Nicolás Dotta, Director Ejecutivo de Médicos del Mundo España
- Christopher Lockyear, Secretario General de Médicos Sin Fronteras Internacional
- Kenneth Kim, Director Ejecutivo del Comité Central Menonita Canadá
- Ann Graber Hershberger, Directora Ejecutiva del Comité Central Menonita Estados Unidos
- Jan Egeland, Secretario General del Consejo Noruego para los Refugiados (Norwegian Refugee Council)
- Amitabh Behar, Director Ejecutivo de Oxfam International
- Simon Panek, Director General (CEO) de People in Need
- Inger Ashing, Directora General (CEO) de Save the Children International
- Donatella Vergara, Presidenta de Terre des Hommes Italia
- Rob Williams, Director General (CEO) de War Child Alliance
Foto: AP-PhotoFatima-Shbair