El aislamiento, la falta de sueño y la dificultad para alojarse agravan los problemas de salud mental y aumentan los riesgos relacionados con el consumo. Es un círculo vicioso que organizaciones como Benoît Labre, que ofrecen alojamiento, una cocina comunitaria y espacios de consumo seguros, intentan romper cada día.
Benoît Labre está establecido en el barrio desde hace mucho tiempo. Es un pilar comunitario y un socio indispensable de Médicos del Mundo. Sin ellos, no podríamos llegar a las personas en situación de marginalidad y excluidas del sistema de salud que necesitan cuidados de salud física y mental.
Estas personas, ciudadanas y ciudadanos de pleno derecho, viven en el barrio y tienen allí sus costumbres, al igual que las personas alojadas. No se irán, incluso si los recursos cierran.
Pequeño recordatorio: la cohesión social es responsabilidad de todas y todos, y las organizaciones ya hacen más que su parte.
