Todos los días, Evenold acompaña a personas cuyo estatus migratorio es precario. Les ayuda a navegar en un sistema de salud que les niega el acceso a los cuidados, precisamente debido a su estatus.
Con estos pacientes que viven constantemente con el temor «de lastimarse o enfermarse y no poder asumir los gastos» o «que un agente de los servicios fronterizos les dé una orden de expulsión del territorio», Evenold sabe que debe tejer sólidos lazos de confianza. Estos son indispensables para lograr que hablen y dejen fluir las realidades dolorosas que se esconden detrás de un síntoma. Para el par migrante, es gracias a estos vínculos que puede poner en práctica su visión del cuidado, según la cual «cuidar es identificar todos los obstáculos al bienestar de la persona».
Al escuchar a Juliette y Evenold, se entiende rápidamente que, en efecto, la salud física de las personas que acompaña el dúo es solo la punta del iceberg. Antes de que alcancen un estado de bienestar, tendrán que derribar una serie de barreras.
Evenold recuerda a una mujer que acudió a verlo por el problema de sueño de su hija. Tras varios encuentros que permitieron al par «conocer a la persona en su singularidad, su historia, su subjetividad» y ganar su confianza, se dio cuenta de que el origen de los trastornos de la niña no era fisiológico. Detrás de las dificultades para dormir con tranquilidad se esconde más bien el miedo que ha invadido el día a día de esta familia, llegada de Brasil a pie y que teme constantemente ser devuelta al país. «Por lo tanto, para curar el problema de sueño», concluye Evenold, «hay que curar el problema migratorio».
Juliette confirma: «Lo que hace precaria la situación de la persona es, sobre todo, el estatus migratorio». Con este último surgen barreras de acceso a la vivienda, al empleo, a la seguridad financiera y alimentaria. Eventualmente, problemas de salud empeoran la situación inicial: «la diabetes, por ejemplo».
Para ilustrar este círculo absurdo, el dúo tiene un sinfín de anécdotas. Como aquella vez en que Evenold acompañó al hospital a una persona que sufría «una urgencia visible». Sin embargo, el enfermero encargado del triaje determinó que, al no contar la persona con la RAMQ, su estado no constituía una urgencia. La solución: firmar el acuerdo de pago antes de ver al médico.
¿Les desanima la complejidad de su tarea? Visiblemente no: «El objetivo no es solo ayudar a la persona a adaptarse al sistema injusto en el que vive, sino también intentar cambiarlo».