Porque nuestro futuro comienza con nuestro cuerpo, nuestra salud y nuestra libertad.
Tener una sexualidad sana y plena no es un lujo: es un derecho.
Y este derecho pasa por el acceso a una educación integral en sexualidad, inclusiva y sin tabúes, aquí en Canadá y en todos los lugares donde las juventudes la necesiten.
Ya sea en Haití, Benín, Burkina Faso o aquí en Canadá, compartimos las mismas aspiraciones:
Ser informados, ser respetados, ser libres de tomar decisiones informadas.
Pero hoy vemos cómo se alzan barreras:
- Recortes en los programas que nos conciernen.
- Una educación reducida a esquemas anatómicos y al miedo a las infecciones.
- Silencios que alimentan la vergüenza, la estigmatización y la desinformación.
En todo el mundo, millones de jóvenes son privados de información vital sobre su salud sexual y reproductiva.
Cuando la educación y el acceso a la información retroceden, los derechos retroceden, la salud retrocede y la estabilidad de las comunidades retrocede.
¿Por qué hay que actuar ahora?
Porque una educación integral en sexualidad salva vidas.
Protege, incluye, libera.
Reduce los embarazos no intencionales, las infecciones, y favorece el consentimiento y la seguridad para todas y todos.
Nos da las herramientas para elegir, para respetar, para amar sin miedo.
Y no es solo una cuestión de salud. Es un círculo virtuoso que comienza con la educación.
Un joven informado es también un joven que puede estudiar y contribuir a su comunidad.
Es, por tanto, una inversión en la prosperidad y la estabilidad mundial.
Nuestro llamado a Canadá
Exigimos al gobierno canadiense:
- Que refuerce su compromiso financiero y político para garantizar una educación integral en sexualidad aquí en Canadá y para contribuir a ello en otras partes del mundo.
- Que no retroceda en sus inversiones en los programas de ayuda internacional que dan a las juventudes los medios para vivir con salud, libres y responsables.
Firmen el manifiesto. Apoyen nuestra voz. Exijan un Canadá que proteja los derechos y la salud de las juventudes, aquí y en otros lugares.
Porque construir un mundo más justo, más seguro y más próspero comienza por apoyar los derechos y la salud sexual y reproductiva de las juventudes aquí y en otros lugares, sin importar su orientación sexual, identidad o expresión de género.