Mientras la epidemia avanza a toda velocidad y las autoridades sanitarias y actores humanitarios se activan para intentar contener su propagación, los rumores cobran fuerza y aumentan la resistencia de la población.
« La urgencia de la situación requiere actuar con rapidez. Pero en la precipitación, a veces se omiten etapas esenciales. Tomarse el tiempo para dialogar con las comunidades afectadas y escuchar sus preocupaciones y orientaciones es primordial si se quiere garantizar la apropiación y aceptación de las medidas de lucha contra el Ébola por parte de la población », explica Oscar Bahiva Ayagirwe, referente en salud comunitaria para Médicos del Mundo en Kivu del Sur.
DESconfianza HACIA LOS ACTORES DE LA RESPUESTA
Carpas quemadas, lanzamiento de piedras, intentos de extracción forzada de los cuerpos de algunos enfermos fallecidos, etc. En las últimas semanas, varios incidentes violentos han ocurrido cerca de los centros de tratamiento del Ébola en la provincia de Ituri, lo que refleja la desconfianza de la población hacia los medios implementados para combatir la epidemia.
« En cada epidemia de Ébola, circulan rumores ; esto está lejos de ser un fenómeno nuevo. Pero los rumores se alimentan cada vez del contexto específico », señala Oscar B. Ayagirwe. « La grave crisis económica que atraviesa el este de la RDC –ya afectada por conflictos crónicos– influye fuertemente en las percepciones locales actuales. Algunas personas piensan que el Ébola es un invento del personal de salud y de los actores humanitarios para obtener dinero, sobre todo porque las ONG internacionales no dejan de quejarse por la falta de financiamiento. »
CO-CONSTRUIR LA RESPUESTA
Si por ahora el epicentro de la epidemia sigue contenido en Ituri, las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur ven aumentar el número de casos día tras día. En el terreno, los equipos de Médicos del Mundo trabajan en estrecha colaboración con los prestadores de servicios de salud, organizaciones de la sociedad civil y enlaces comunitarios para reforzar la comunicación sobre los riesgos relacionados con la enfermedad y el compromiso comunitario (CREC).
La CREC es un pilar transversal fundamental de la respuesta a una epidemia de Ébola, ya que permite transmitir información segura, fiable y en tiempo real a la población. Es un medio muy eficaz para (re)establecer la confianza entre las comunidades y los actores de la respuesta, combatir la desinformación y favorecer la detección temprana de pacientes que presentan síntomas sospechosos.
« Las comunidades locales conocen mejor que nosotros su entorno. Por eso hay que evitar llegar con mensajes y soluciones preestablecidas, y dar a la población la oportunidad de co-construir una intervención adaptada », insiste Oscar B. Ayagirwe.
En Ibanda o Katana, por ejemplo, dos zonas de salud de Kivu del Sur, situadas cerca del lago Kivu y, por tanto, con un flujo importante de viajeras y viajeros, los equipos de Médicos del Mundo insisten en la vigilancia que debe tenerse en relación con los movimientos de población, especialmente los procedentes de zonas fuertemente afectadas por la epidemia. En cambio, en una zona como Miti-Murhesa, fronteriza con el parque nacional de Kahuzi Biega, la comunicación se centra más en los riesgos asociados al consumo de carne de monte (uno de los vectores de transmisión de la enfermedad).
TODAS Y TODOS COMPROMETIDOS
Desde la semana pasada, en colaboración con las autoridades sanitarias locales, 300 enlaces comunitarios han sido formados por Médicos del Mundo en varias zonas de salud de Bukavu y sus alrededores, donde se registraron los primeros casos de Ébola en Kivu del Sur. Con el acompañamiento constante de los equipos de Médicos del Mundo, cada persona formada tiene ahora la tarea de sensibilizar entre 50 y 70 hogares de su comunidad.
« El objetivo es llegar al mayor número de personas posible, lo más rápido posible. De esta manera, todas y todos se sienten involucrados y pueden actuar a su nivel. La lucha contra la epidemia no es solo responsabilidad de las y los « expertos ». Cada persona es responsable de velar por su familia, sus vecinas y vecinos, su comunidad », concluye Oscar B. Ayagirwe.