Desde el levantamiento de las restricciones relacionadas con la pandemia de COVID-19, el número de personas que cruzan la frontera ha aumentado de manera exponencial. En 2023, se estima que 2,5 millones de individuos cruzarán la frontera sur. En 2021, la patrulla fronteriza estadounidense reportó haber encontrado a más de 1,6 millones de personas migrantes.
A pesar de la capacidad de acogida suficiente del país para hacer frente a este flujo, Estados Unidos está limitado por una política migratoria obsoleta, politizada y perjudicial. La administración encargada de los ingresos legales carece de recursos financieros y de personal. Además, los tribunales que gestionan las solicitudes de asilo están completamente saturados, lo que bloquea casi por completo el avance de las solicitudes. Ciudad Juárez y otras ciudades fronterizas mexicanas son conocidas por ser extremadamente peligrosas para las personas migrantes. Los informes de violencia, secuestro y explotación aumentan cada año.

Una respuesta muy represiva de las autoridades locales ante esta crisis
En efecto, el estado de Texas ha implementado la operación Lone Star, un programa que busca disuadir a las personas migrantes de cruzar, instalando alambradas sumergidas en el río Bravo y aumentando las patrullas. Según Human Rights Watch, esta operación ha causado cerca de 3 muertes y 7 herid@s al mes desde su implementación.
El personal sanitario presente en la región fronteriza reporta tasas más altas de lesiones entre la población migrante. La operación Lone Star, así como los nuevos muros fronterizos de 30 pies de altura (aproximadamente 9 m), han provocado lesiones más graves y costosas. El centro médico de la Universidad de El Paso informó que 9 pacientes fallecieron a causa de una caída el año pasado, mientras que 326 personas sufrieron lesiones graves, principalmente traumatismos en las extremidades inferiores.
Médicos del Mundo ya ha atendido a numerosas personas con lesiones similares en sus clínicas fronterizas. Observamos muchos otros tipos de lesiones y enfermedades a las que las personas migrantes se han enfrentado a lo largo de su viaje hacia Estados Unidos. Independientemente de su origen y sus necesidades, ya sea atención primaria o apoyo en salud mental, Médicos del Mundo sigue brindando los cuidados que estas personas requieren.
Noor y su esposo huyeron de Afganistán en busca de seguridad
Al no tener otra opción que huir de su país debido a la creciente inseguridad, ella y su esposo buscaron refugio en distintas partes del mundo. La familia llegó primero a Pakistán, antes de tomar un vuelo hacia Brasil, donde Noor y su esposo permanecieron 5 meses. La pareja continuó en autobús hasta Panamá y cruzó la «selva de la muerte» (también conocida como el Darién) antes de llegar a Ciudad Juárez, en México, donde no había servicios médicos, jurídicos ni sociales disponibles.
En enero pasado, tras cruzar la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso, la pareja llegó a la clínica de Médicos del Mundo. Recibida por el Dr. de la Rosa, director médico de nuestra clínica, Noor recibió vitaminas prenatales y cuidados cruciales para su embarazo, así como información sobre la orientación hacia su destino en Carolina del Norte.
El Dr. de la Rosa no solo les brindó atención médica, sino también una escucha atenta. Ante las barreras lingüísticas, nuestra estudiante de medicina voluntaria Soroush se ofreció como intérprete del farsi al inglés, cerrando así la brecha entre las culturas. El viaje de Noor y su esposo refleja la realidad de muchas personas en busca de seguridad, esperanza y una oportunidad para construir un futuro mejor.