Tras el acuerdo de alto el fuego que entró en vigor el 19 de enero de 2025, las autoridades israelíes levantaron parcialmente los graves obstáculos que impedían la llegada de la ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. Esto permitió volver a los niveles de abastecimiento observados antes de octubre de 2023. Quince meses de atrocidades cometidas contra los palestinos y de destrucción masiva de infraestructuras civiles han llevado a una catástrofe humanitaria a la que debe responderse con el envío masivo, continuo y sin obstáculos de material de primera necesidad.
Tras menos de dos meses de cese temporal de las hostilidades, Médicos del Mundo y otros actores de la salud lograron restablecer centros de atención primaria de salud en zonas antes inaccesibles, poner en funcionamiento y ampliar la oferta de servicios en las estructuras existentes. Sin embargo, la mitad de los hospitales de Gaza no están operativos, el norte de Gaza y Rafah siguen enfrentándose a una escasez de servicios de salud, y las condiciones sanitarias siguen siendo propicias para la aparición de brotes de enfermedades transmisibles. Nuestros esfuerzos por restablecer cuidados de salud vitales para los palestinos de Gaza quedan ahora paralizados por este nuevo asedio total de las autoridades israelíes sobre la Franja de Gaza.
Desde hace quince meses, los líderes mundiales no han logrado ejercer una presión política real sobre las autoridades israelíes para que pongan fin a las masacres, mutilaciones y desplazamientos forzados de los palestinos, así como a la destrucción masiva de sus viviendas, escuelas, sistema de salud e infraestructuras esenciales para su supervivencia. No obstante, nunca es demasiado tarde para actuar. Hoy más que nunca, es crucial que los Estados terceros demuestren que se comprometen a respetar y hacer respetar el derecho internacional humanitario y que este compromiso no se limite a declaraciones. Más que nunca, debemos reafirmar que el derecho internacional humanitario sigue siendo pertinente y aplicable a todos, ejerciendo una presión real sobre las autoridades israelíes para que reabran todos los puntos de paso fronterizos y permitan el envío de ayuda humanitaria, y llamando a ambas partes en conflicto a comprometerse con un alto el fuego permanente y a la protección de toda la población civil.