« CADA MINUTO PASADO EN GAZA SIN ALTO EL FUEGO CUESTA MÁS VIDAS HUMANAS »
Las organizaciones humanitarias internacionales, en particular los organismos de las Naciones Unidas, han sido sumamente claras: lo que se necesita con urgencia en Gaza es un alto el fuego. Como destacó el Secretario General de las Naciones Unidas, «Gaza se está convirtiendo en un cementerio de niños», siendo el 68% del alarmante número de civiles asesinados mujeres y niños. Toda la infraestructura civil, y en particular el sistema de salud, requiere una respuesta humanitaria masiva, cuya magnitud exige un cese completo de las hostilidades.
Unas pocas horas de pausa en los bombardeos no pueden considerarse «humanitarias», ya que no permiten el envío de los volúmenes importantes de ayuda vital que 2,2 millones de personas necesitan desesperadamente. Cada minuto pasado en Gaza sin alto el fuego cuesta más vidas humanas. El discurso que da la ilusión de que pausas de unas pocas horas en los bombardeos constituirían una respuesta humanitaria adecuada es falso y peligroso.
LAS «PAUSAS», INSUFICIENTES ANTE LAS CANTIDADES DE AYUDA NECESARIAS
Numerosas fuentes, entre ellas OCHA, han informado en repetidas ocasiones que los ataques aéreos israelíes habían alcanzado hospitales. Las estructuras de salud gozan de una protección especial en virtud del Derecho Internacional Humanitario (DIH) y nunca deben ser consideradas como objetivos militares, en particular cuando se han convertido en refugios de emergencia para más de 100.000 personas desplazadas internamente. Las cantidades de ayuda necesarias para sostener las infraestructuras de salud dañadas, superpobladas y con escasez en Gaza exigen que se garantice un acceso humanitario permanente y seguro. El envío de ayuda durante tales «pausas» solo puede ser extremadamente insuficiente dada la actual catástrofe humanitaria y de salud pública.
Además, parece que estas pausas solo afectarán a ciertas zonas de la franja y tendrán como objetivo permitir el desplazamiento de la población del norte de la franja de Gaza hacia el sur a través de «corredores». El DIH insiste en el principio según el cual «el desplazamiento de la población civil no debe ordenarse por razones relacionadas con el conflicto». Más de 1,5 millones de los 2,2 millones de habitantes de Gaza están hoy desplazados. Las órdenes militares israelíes de evacuar a los civiles del norte de Gaza conducen a una grave situación de hacinamiento en el sur, que las infraestructuras civiles ya agotadas no tienen capacidad para sostener. Por lo tanto, estas pausas podrían no hacer más que aumentar los desplazamientos masivos del norte y agravar la concentración de la población en el sur, con consecuencias desastrosas en términos de escasez de recursos y propagación de enfermedades infecciosas. Como estipula el Cuarto Convenio de Ginebra, los civiles deben ser autorizados imperativamente a regresar tras el cese de las hostilidades.
NECESIDADES HUMANITARIAS DE EXTREMA URGENCIA
El acceso humanitario completo, seguro e ininterrumpido no puede disociarse del llamado a un alto el fuego inmediato. La ayuda humanitaria y los servicios médicos siguen siendo cruciales para la población de Gaza, cuya supervivencia no solo está amenazada por las hostilidades, sino también por la falta de agua potable, alimentos, la propagación de enfermedades debido al hacinamiento, la falta de suministros médicos para atender a los pacientes heridos y aquellos que padecen trastornos médicos, así como el colapso general de la infraestructura civil.
Las organizaciones humanitarias deben poder llegar de inmediato a todos los civiles en Gaza de manera segura y sin interrupción en el envío de ayuda. Además, el asedio total y la interrupción de los suministros impuestos por el gobierno israelí desde el 9 de octubre deben levantarse con urgencia, ya que no hacen más que agravar la situación humanitaria en Gaza. Es tanto una responsabilidad moral como una obligación legal de los Estados, como signatarios de los Convenios de Ginebra, activar de inmediato lo necesario para proteger las vidas civiles en Gaza: obligar a las partes beligerantes a un alto el fuego inmediato.