Médicos del Mundo, que trabaja en el noreste de Siria desde 2017, pide que se preste atención a este país que solo logra cubrir el 36% de la financiación de sus necesidades humanitarias en materia de salud.
El pueblo sirio enfrenta un sistema de salud debilitado: las consultas privadas son inaccesibles y el sistema público está gravemente saturado. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo el 59% de los hospitales y el 57% de los centros de atención primaria de salud funcionan plenamente en Siria. Su funcionamiento depende en gran medida de las ONG. Los centros de atención primaria de salud que no reciben apoyo de organizaciones humanitarias suelen carecer de personal sanitario, equipos y normas de calidad.
Además, en el noreste de Siria, la escasez de vacunas contribuye a la aparición de brotes y epidemias. El aumento significativo y repetido de los precios de los medicamentos y productos farmacéuticos por parte del gobierno sirio y las empresas farmacéuticas privadas en los últimos dos años.
«Es un crimen, comprar medicamentos es un crimen. La consulta con un médico cuesta 40.000 libras sirias. Hoy no tengo nada para comprar mis medicamentos», explica Ahmad Al Sali, un paciente del centro de salud de Kalasa, en el noreste de Siria.
Una década de conflicto ha obligado a muchos profesionales a huir del país, dejando los centros de salud y los hospitales con personal insuficiente, especialmente especialistas como las parteras.
«La falta de parteras ha sido y sigue siendo una limitación importante en nuestro trabajo sobre salud y derechos sexuales y reproductivos. En algunos lugares, nos vemos obligados a contratar parteras no certificadas (enfermeras con formación básica en salud sexual y reproductiva) porque es difícil encontrar candidatas cualificadas. A veces, el proceso de contratación dura varios meses sin lograr reclutar ni una sola partera», explica Ejaz Ahmed, coordinador de Médicos del Mundo en el noreste de Siria.
Otro desafío de salud pública en la región es la concienciación y el brote de epidemias (como la leishmaniasis estacional, el cólera, el sarampión, las infecciones respiratorias agudas y la diarrea, entre otras) y la desnutrición, que son resultado de condiciones de vida y salud precarias, agravadas por la actual situación de conflicto.
Además, alertamos sobre los altos niveles de desnutrición en mujeres en edad reproductiva y niños en el noreste de Siria. Regiones como Deir-ez-Zor, Al Hasakeh y Ar-Raqqa reportan tasas catastróficas de retraso en el crecimiento que superan el 30%. Además, una de cada cuatro mujeres de entre 15 y 49 años padece anemia, con una prevalencia aún mayor entre las adolescentes, donde una de cada dos es anémica.
Los sirios viven en un estado de estrés postraumático
Para gozar de buena salud, no solo hay que hablar de salud física, sino también, y en gran medida, de salud mental, algo esencial tras 13 años de conflicto. Debido al contexto de conflicto aún activo, la fragilidad de la situación de seguridad aumenta las enfermedades crónicas y los trastornos de salud mental y psicosocial.
«En general, toda la sociedad sufre un síndrome de estrés postraumático. Y esto tiene consecuencias: ansiedad, estrés, depresión, etc. Como profesionales de la psicología, no sabemos cuánto tiempo puede durar. Puede durar 10 años o más», explica Ramadan Derwish, psicólogo en el centro de salud de Kobane.
Médicos del Mundo es uno de los pocos actores sobre el terreno que trabaja en salud mental de centro de salud en centro de salud y de casa en casa: concienciando a las comunidades y proporcionando equipos de salud mental y apoyo psicosocial en el sistema de salud pública.
¿Cómo es la vida en el noreste de Siria tras 13 años de guerra?
La principal preocupación de la gente es poner comida en la mesa, a veces incluso más que la inseguridad. Ir al mercado o pagar una consulta médica se ha convertido en un lujo con la alta inflación de los últimos tres años (650% desde 2020), que ha deteriorado gravemente la situación económica.
Además, en los últimos meses, la región ha sido escenario de una escalada de ataques por parte de Turquía contra infraestructuras esenciales como refinerías de petróleo, puntos de suministro de agua, redes eléctricas y otras instalaciones clave, incluidos centros de salud, lo que afecta directamente a los medios de subsistencia más básicos de la población: más de un millón de habitantes de once grandes ciudades, así como más de 2.750 pueblos de la región, carecen ahora por completo de electricidad. Además, el precio del gas se ha multiplicado por diez.
La escasez de agua ha provocado un aumento de las enfermedades de origen hídrico. Los centros de salud de la región reportan un incremento en los casos de diarrea aguda, lo que refleja la insuficiencia de los servicios de suministro de agua, saneamiento e higiene.
Tras 13 años de conflicto, la financiación de la respuesta humanitaria no cubre las necesidades del pueblo sirio. Según datos de OCHA, a finales de 2023, la financiación requerida en el Plan de Respuesta Humanitaria para salud apenas cubría el 36% y solo el 24% para nutrición. Los donativos para Siria han disminuido aún más debido a otras crisis regionales. Existe una necesidad urgente de financiación adecuada para garantizar el apoyo a la salud y la nutrición.
Médicos del Mundo en Siria
Médicos del Mundo trabaja con el sistema de salud pública en el noreste de Siria desde 2017 para proporcionar servicios vitales y crear un sistema resiliente en el que las autoridades locales puedan asumir progresivamente la responsabilidad de la salud. Desde la reconstrucción de centros de salud hasta su equipamiento y dotación de personal, Médicos del Mundo trabaja en salud física y mental a través de la atención primaria, consultas especializadas, salud sexual y reproductiva y salud mental y apoyo psicosocial. La organización también garantiza al sistema de salud acceso gratuito a medicamentos.
Otro aspecto importante del trabajo de Médicos del Mundo en salud es la sensibilización y las visitas domiciliarias para concienciar a la población, el apoyo técnico a la formación y supervisión de los agentes de salud sirios, y la respuesta a emergencias como el terremoto del año pasado, los brotes de cólera y la pandemia de COVID-19.
En 2023, Médicos del Mundo llegó a
- más de 600.000 personas
- con más de 1,2 millones de consultas.